
Y no me preguntes que me pasa,
porque sería como pedirme que desvele los secretos más íntimos,
del rincón más escondido de mi corazón. Tampoco me preguntes lo que ya sabes, aunque te aterrorice la mínima idea de que lo que siento sea lo que tu intuyes
que ya no puedes evitar.
Pero no sufras porque nunca podrá ser, disfruta de lo que es y vive hasta el último instante en el que los dos inocentemente nos miramos diciéndonoslo y descubriéndonos como si de niños ante una tarta nos tratásemos.

Y no sufro porque se que tu sientes lo mismo que yo por ti, algo que ya ha superado el amor y hasta la propia amistad. Y no sufro cuando son los brazos de otro los que me rodean o los labios extraños a ti los que beso, porque intento paliar de esta forma todos los pensamientos que a mi cabeza llegan cada vez que pasas por mi lado.
Por que decírtelo seria una locura, porque confiarte lo que ya me robaste una vez no tiene ninguna lógica, al igual que no la tiene prestar algo a un ladrón que ya antes te robo.
Se trata pues de una guerra entre mi razón y mis sentimientos, en la que no hay reglas ni treguas.
El campo de batalla es la vida y mi único enemigo mi corazón, mi corazón y ella.
Donde la paz llegara cuando te desvanezcas de mis pensamientos y solo dejes la belleza de estos días donde vivimos la mayor historia de amor sin saberlo y sin quererlo.

No me culpes de no decírtelo, entiende que no debo, aunque algunas veces dudo de que el deber sea poder.
No me creas cobarde y no dejes de creerme.
porque nadie sabe donde y en que momento se deja de querer y si realmente se acaba todo eso..
yo estoy segura y soy consciente de que jamás he dejad de amarte.
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